lunes, 10 de abril de 2017

3 Razones para comprar Sartenes Castey

Porqué debes comprar las sartenes de la marca Castey?


 Cuando decidas comprar sartenes debes buscar las que tengan un precio asequible y estén elaboradas con altos estándares de calidad.

Por ejemplo las sartenes de la marca Castey tienen gran aceptación en el mercado por su diseño único, y porque están elaboradas con materias primas de alta calidad, durabilidad, y resistencia.
Los usurarios que utilizan las sartenes de la marca Castley se sienten muy seguros de utilizar este producto. Estas sartenes tienen un diseño ergonómico, ideal para que el usuario las pueda manejar con la debida facilidad y precisión.


Entre las ventajas que brindan las sartenes Castey están las siguientes:



1. Están elaboradas con un mango desmontable
Tienes que recordar que cuando compres una sartén, esta debe contar con un mango ergonómico. Las sartenes de esta prestigiosa marca cuentan con un peso ligero, ideal para que todos los usuarios puedan elaborar sus exquisitos alimentos con mayor eficiencia y precisión.
2, Están elaboradas con materiales resistentes y de larga vida útil
Las sartenes castey están fabricadas precisamente a base de acero inoxidable de excelente calidad. Son un producto muy funcional y de larga vida útil. El cliente que compra este producto tiene garantizado realizar una excelente inversión. Las sartenes castey combinan la durabilidad, el precio asequible, y la resistencia.

3. Están disponibles en varios diseños y medidas ideal para que el cliente compre la sartén que más necesita
La marca Castey siempre innova y crea productos de excelente calidad, las sartenes que produce esta empresa están destinadas para que los usuarios sean más productivos al cocinar sus alimentos. Estos productos disponen de un diseño elegante y atractivo que combina perfectamente los colores modernos y decorativos.

También puedes encontrar sartenes castey elaboradas de cerámica de la mejor calidad. Estos artículos de cocina destacan por su elegante y práctico diseño, son ideales para que seas más productivo al cocinar tus comidas favoritas.

Las sartenes de la marca Castey combinan perfectamente la relación precio-calidad, son productos muy duraderos, (siempre que se usen bién) están diseñados para ser muy funcionales y efectivos a la hora de preparar sabrosas recetas de la alta cocina.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Galletas de mantequilla

Nunca había hecho galletas, me daba la sensación que tenía que ser tremendamente complicado y como ya os he dicho algunas veces, no me gustan mucho las recetas complicadas y menos si son de repostería. Pero el otro día ojeando la revista Postres Thermomix vi esta receta y me encantó su simplicidad, tanto en la forma de preparación como en los ingredientes, así que me he animado a hacerla, con algunas pequeñas variaciones, y ha sido todo un éxito. Me encantan estas crujientes galletas y el olor que dejan por toda la casa al hornearse. Tienen un sabor tradicional que combina de maravilla con una taza de té o de café y son estupendas tanto para desayunar, como para merendar o picar en cualquier momento. 


Siempre decimos que como lo hecho en casa no hay nada y aunque la receta es muy básica, la diferencia con las industriales es abismal, ahora no me apetece comer ninguna galleta que no sea casera. Como os decía, son tan fáciles de hacer y si las hacéis de manera tradicional además muy divertidas por lo de amasar y pringarse las manos, que no podéis no animaros.


En cuanto a la presentación podéis decorarlas con glasa, chocolate, mermelada, fondant, etc., yo las he dejado tal cual salen del horno porque me gusta mucho el aspecto rústico que tienen. Aprovechando las fechas en las que estamos he utilizado cortapastas con formas navideñas porque estas galletas son una muy buena opción estos días para acompañar, junto con los turrones y polvorones, el café.

Ingredientes para unas 30 galletas (depende del molde)

100 gr. de mantequilla 
240 gr. de harina
150 gr. de azúcar 
1 huevo
1 cucharadita (tipo café) de esencia de vainilla (opcional)
una pizca de sal

Con Thermomix

Paso previo
Poner la mantequilla en punto pomada: la troceamos, la ponemos en un recipiente apto para microondas y la introducimos en él unos 20-30 segundos (potencia 850W) para que se derrita parte de la mantequilla. Con un batidor manual de varillas o un tenedor acabamos de ligar la mezcla. Debe quedar cremosa, no líquida porque si no la masa quedará muy húmeda. Si queda muy líquida la dejamos enfriar un poco para que se vuelva a endurecer.

Paso 1
Tamizamos la harina y la reservamos. Ponemos en el vaso de la Thermomix la mantequilla en pomada, el huevo, el azúcar, la esencia de vainilla y la pizca de sal. Programamos 20 segundos velocidad 3.

Paso 2
Añadimos la harina y programamos 20 segundos a velocidad progresiva 3-4. Sacamos la masa, envolvemos en papel film y dejamos reposar en la nevera 1 hora. La masa debe tener una consistencia que no se enganche en los dedos, si nos queda muy húmeda, vamos añadiendo un poco de harina y amasando hasta que no esté pegajosa.

Paso 3
Retiramos la rejilla y precalentamos el horno a 180º C, posición calor arriba y abajo. Ponemos papel vegetal y sobre él estiramos la masa que teníamos en la nevera con la ayuda de un rodillo hasta conseguir una lámina de 1 cm de grosor. Con unos cortapastas con la forma que más nos guste cortamos la masa, dejando un poco de espacio entre cada galleta para que no se junten al hacerse en el horno.

Paso 4
Retiramos los recortes sobrantes y reservamos para volver a estirar con el rodillo y hacer una segunda hornada. Espolvoreamos un poco de azúcar por encima de las galletas. Ponemos el papel de hornear con las galletas encima de la rejilla e introducimos en el horno unos 10-12 minutos (hasta que estén ligeramente doradas).

Paso 5
Sacamos del horno, dejamos enfriar 3 minutos y las pasamos a una rejilla para que se acaben de enfriar del todo. Listas para comer o guardar en una caja metálica o tupper para degustarlas cuando nos apetezcan (aguantan cerca de una semana).

Sin Thermomix

Paso 1
Tamizamos la harina y la reservamos. Batimos la mantequilla y el azúcar con la batidora o unas varillas eléctricas hasta conseguir una especie de crema. Agregamos el huevo, la esencia de vainilla y la pizca de sal. Cuando esté todo bien integrado añadimos poco a poco la harina y vamos batiendo hasta que tengamos que trabajar la masa a mano. Amasamos hasta incorporar toda la harina y conseguir una consistencia que no se enganche en los dedos.

Paso 2
Envolvemos la masa en papel film y dejamos reposar en la nevera 1 hora.

Paso 3
Retiramos la rejilla y precalentamos el horno a 180º C, posición calor arriba y abajo. Ponemos papel vegetal y sobre él estiramos la masa que teníamos en la nevera con la ayuda de un rodillo hasta conseguir una lámina de 1 cm de grosor. Con unos cortapastas con formas cortamos la masa, dejando un poco de espacio entre cada galleta para que no se junten al hacerse en el horno.

Paso 4
Retiramos los recortes sobrantes y reservamos para volver a estirar con el rodillo y hacer una segunda hornada. Espolvoreamos un poco de azúcar por encima de las galletas. Ponemos el papel de hornear con las galletas encima de la rejilla e introducimos en el horno unos 10-12 minutos (hasta que estén ligeramente doradas).

Paso 5
Sacamos del horno, dejamos 3 minutos y las ponemos sobre una rejilla para que se acaben de enfriar. Listas para comer o guardarlas en una caja metálica o tupper donde podremos conservarlas sobre una semana.

 

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Cigalas al horno

La Navidad ya está a la vuelta de la esquina y si hay un ingrediente estrella de esta época es el marisco, y aunque en los últimos años no t
Tenemos el bolsillo para grandes dispendios, en estos días tan especiales intentamos hacer un pequeño esfuerzo.
Hay mil maneras de cocinar el marisco pero creo que a veces las más sencillas son las más resultonas y ésta es una de ellas, fácil, rápida y muy sabrosa. Lo que más me gusta es el hecho de utilizar el horno porque la hace fácil y sin todos los quebraderos de cabeza que da el hacerlas a la plancha (humos, salpicaduras, la dificultad de limpiar luego la plancha…) y además quedan muy jugosas. 

La receta tradicional es con vino blanco pero podéis hacerla también con brandy y queda igualmente buenísima.
Así que como casi todos estamos ya pensando en los menús para estas fechas tan señaladas os dejo con esta y otras ideas que encontraréis en el apartado “Navidad” del blog.
Ingredientes para 2 personas
12-14 cigalas (depende del tamaño)
120 ml. de vino blanco o brandy
sal gorda
2 dientes de ajo pequeños
perejil
aceite
Paso previo
Pelamos los ajos, les quitamos el germen y los troceamos. Lavamos, secamos y picamos el perejil y ponemos en una bandeja las cigalas. En un mortero machamos los ajos con el perejil y un poco de sal. Cuando lo tengamos añadimos el vino o brandy, removemos bien y rociamos con la mezcla las cigalas. Tapamos con papel film o de aluminio y dejamos macerar en la nevera mínimo una hora.
Paso 1
Precalentamos el horno a 200º C, posición calor arriba y abajo. Ponemos las cigalas en una bandeja apta para horno, vertemos sobre ellas el jugo de la maceración y agregamos un poco más de sal y un hilo de aceite por encima.
Paso 2
Introducimos en el horno y dejamos entre 10-12 minutos (dependiendo del tamaño de las cigalas) bañándolas con ayuda de una cuchara de vez en cuando con el aliño. Listas para servir.
Buen provecho.